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Masones, algunos datos.



Los Masones ¿Se relacionan con los Templarios?, pues parece que si, y también que se dio el nombre de templarias a varias órdenes masónicas, como la Orden de Caballeros Templarios incardinada dentro de la Gran Logia de Inglaterra u otras órdenes templariomasónicas en Escocia, Irlanda y EE.UU.. No nos puede extrañar el enfrentamiento ancestral con la Santa Sede, en la medida en que la masonería –como algunos templarios también- se presentaban y se presentan siempre como enemigos declarados de la Iglesia.

Ateos militantes, son en su discurso filosófico: definitivo materialista, pues defienden un mundo materialista y egocéntrico, nihilista, como narciso mirándose en el espejo y ahogándose en su propia visión y en el que Dios no cabe, sino como el denominado Gran Arquitecto, cosa que no pasa de de ser eso, “una cosa” más, que ayuda a entender que ellos son sus propios dioses, y que no tienen más obediencia, que la diabólica. La relación de algunos caballeros templarios con maestros albañiles escoceses del siglo XIV resulta innegable. Que además formaran parte de la cadena de transmisión de los secretos masónicos o que dieran lugar a obediencias masónicas, resulta ya un terreno menos firme y poco confirmado.

En las Constituciones de Anderson se afirma tajantemente, que en el pasado, los masones tenían el deber de adaptarse a la mayoría y que desde 1723, al menos se esperaba que consideraran su vinculo con los otros hermanos de la logia, por encima de cualquier otra consideración, incluso familiar o religiosa. “Un masón, dicen las constituciones, es un sujeto pacífico sujeto a los poderes civiles” y” nunca se va a implicar en conjuras o conspiraciones contra la paz y el bienestar de la nación”.

Sin embargo al mismo tiempo se indica que en caso de que un masón cometa un crimen,los otros miembros de la masonería “no pueden expulsarle de la logia, y su relación con ella permanecerá inalterable”.

Todas estas circunstancias, convierten en inverosímil la raíz de la tesis –tantas veces comentada de forma aparentemente inocente-, de que la masonería es como un club filantrópico cuya pertenencia no interfiere en nada el pensamiento de sus miembros. La
masonería busca una “religión universal” la New Age (Nueva Era), un gobierno único, un nuevo orden mundial, etc., debe evitarse la discusión en la logia, de asuntos referidos a la religión, la política estatal, la nación, la lengua y cuantos asuntos espinosos -al ser discutidos-, vayan en contra del “bien de la logia”.

Sociedad secreta, esotérica, por encima de cualquier otro vínculo humano, incluidos los
familiares y nacionales. . .así quedaba definida la masonería en las Constituciones de Anderson y así será a partir de aquella fecha 1.723, en los siglos venideros.

La masonería tuvo más éxito en la medida en que se entroncó con los personajes de su
época, nobleza, reyes, magistrados, etc., trató de integrar a las elites de cada lugar, sin
embargo esos deseos no pasaban de ser, solo eso, buenos deseos, pues a decir verdad en el curso del Siglo XVIII la masonería tuvo una capacidad especial para acoger bajo sus alas, a toda una caterva de estafadores, libertinos y vividores, a los que no solo no expulsó de su seno, sino que no pocas veces, incluso ayudó a huir de la justicia. Tampoco fue excepcional, que se convirtieran hechos delictivos, o estafas perpetradas por estos hermanos de la logia, en normales e incorporadas al ideario de la misma masonería como sí, en lugar de haber surgido de una mente calenturienta entregada al fraude, poseyeran el marchamo de una autenticidad honorable.

El autor estudia detenidamente a los masones y nos habla de, Casanova que no solo fue el Don Juan italiano sino también un masón acreditado, a quien su hermano masón el rey Federico de Prusia apoyó en no pocas ocasiones, su iniciación dejaba sentado que para ser iniciado no se pedía para nada “ser un varón de buenas costumbres” y también de Cagliostro fundador de logias, creador de obediencias, como dos tipos diferentes de típicos delincuentes y estafadores. Delincuentes comunes, que se contemplaban, y contemplan hoy, no sin cierto aire de complicidad y con aire divertido.

Los masones participaron, incitaron y ayudaron, en y a la Revolución Francesa de 1.789. Uno de los primeros episodios relacionados con la participación –incluso inspiración y dirección- de la masonería en movimientos subversivos es el de los Illuminati.

También participaron en la Revolución Americana pero con un peso menor al que tuvieron en la francesa de 1.789 y en la española de 1.931-36 en los que el peso de la masonería fue extraordinario, esta no se hubiera desarrollado a no ser por la decisiva participación de la masonería véase así los capítulos V y VI del libro por ser muy difícil de sintetizar por expresivo. La logia de las Nueve Hermanas, Siéyes con su libro ¿El Tercer Estado? Era dinamita subversiva total. Robespierre. Marat, Dantón, Mirabeau todos ellos masones y personajes tétricos ¿podemos llamarles asesinos sin temor a equivocarnos?, del Terror francés de la Revolución.

La Revolución francesa dejó de manifiesto el papel nada despreciable de la masonería como elemento de erosión de cualquier poder constituido, por ir a su asalto de todas las formas posibles, legales o ilegales. Napoleón Bonaparte utilizó políticamente y controló desde el primer momento, a toda la masonería:

1. En su favor la que estaba dentro de los países invadidos y la de su país para que le ayudaran a controlar todo lo que fuera en su favor.

2. También en su favor los países de ultramar, desde donde podía minar la confianza en si mismos de los gobernantes y ciudadanos de la metrópoli, en el caso de los españoles e Iberoamérica. Inicio los movimientos separatistas alentando a los hispanos a luchar por su emancipación de la metrópoli. Los masones siempre han ido contra España de forma habitual y en su propio favor e interés.
También contra otros países pero eso nos interesa menos.


No podemos decir que Bonaparte fuera un defensor de la libertad, pero sí era consciente de la utilidad de la masonería. Le permitía –como señaló en su memorial de Santa Elena-, contar con un ejército que luchaba “contra el Papa”, sujetaba con vigor a las fuerzas armadas y a la policía en sus manos, y de manera muy especial, le proporcionaba un instrumento flexible y aparentemente gratuito –aunque carísimo como instrumento de captación y propaganda favorable al dominio francés en Europa.

La francmasonería, siempre ha sido así, con la ayuda de los afrancesados de los otros
países colaboracionistas de la banda de los “hijos de la viuda”, los primeros masones en España se inician en Francia (afrancesados), los franceses a pesar de todo, invadieron el territorio español so pretexto de invadir y conquistar Portugal de cuya ayuda íbamos a recibir compensaciones, y solo recibimos engaños, oprobio y matanzas, nos situaron al hermano de Napoleón -el despreciable Pepe Botella como reyezuelo de trapo impuesto, y nunca aceptado por el pueblo-, en el trono español. Los franceses hablaban de que bajo sus águilas se cobijaban el progreso y la libertad, pero lo que los españoles veíamos eran:

a. iglesias profanadas destrozadas y quemadas;

b. saqueaban, despreciaban, hogares y propiedades privadas.

c. mataban y asesinaban a todos los que ofrecían la más mínima resistencia

d. y el resultado final fue el de que un pueblo como el español no tolera el dominio exterior, por ello fueron expulsados con ignominia y derrota del territorio español.

Son por tanto, los franchutes o franceses -por guardar un mínimo respeto del que no fueron merecedores en ningún momento los del ejército invasor-, los que iniciaron la masonería en España ¡vaya invento!, el de los gabachos francmasones, vaya semilla dejaron en el suelo español.

La masonería, podía entonces presentarse como un canal de libertad al que significativamente se unieron no pocos españoles de pro y eclesiásticos, a pesar de seguir vigentes, entonces como hoy, las condenas de siempre y es, que la mentira es diabólica y engaña solo a los que se quieren dejar engañar, como siempre: la masonería está condenada.


Napoleón fue derrotado por un veterano masón -que perdió voluntariamente esa condición pues no quería ser manipulado-, inglés, el duque de Wellington en la batalla de Waterloo y recluido de nuevo en la Isla de Santa Elena. En 1.851 Wellington debía sentir una verdadera repulsión hacía la masonería. Como dice Vidal, quizá no resulte tan extraño si se tiene en cuenta que en algo más de tres décadas, la sociedad secreta había estado implicada de manera activa en prácticamente cada uno de los movimientos subversivos que habían sembrado de violencia, sangre y lágrimas a Europa y América.

 

Fuente: Catholic.net 

(Síntesis del libro de Cesar Vidal.Enero 2005)

El trabajo de Cesar Vidal en su nuevo libro, es esencialmente un trabajo de historia, riguroso, pero diferente al que en su día hiciera Ricardo de la Cierva en su libro la Masonería Invisible,a mi parecer es complementario en el conocimiento. Por su extensión, necesariamente corta, no se profundiza con excesivo detalle en todos los puntos, pero si sigue un orden riguroso derivado del índice que se ha propuesto el autor. Los tres últimos capítulos son referidos a España y resultan muy interesantes para todos nosotros.