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Sin noticias de María Pilar Pascual, monja falcesina que lleva 33 años en Haití


jueves, 14 de enero de 2010


La familia de la monja falcesina María Pilar Pascual Mendívil, de 65 años, no recibió ayer noticias acerca del paradero de esta misionera, la única navarra que actualmente desempeña su labor religiosa en Haití. A última hora de la tarde, las dos hermanas de María Pilar Pascual que viven en Falces, Mari Cruz y María Josefa, no sabían nada de ella. Tampoco habían podido establecer contacto con las monjas de Puerto Príncipe desde el convento de las Hijas de la Caridad de Zaragoza.
En esta congregación, a la que pertenece María Pilar, sólo tenían vagas nociones de que el edificio en el que diariamente realizan su función las religiosas había quedado "completamente derruido". Sin embargo, las informaciones ayer eran muy vagas. Al estado de subdesarrollo que caracteriza al país se sumaba el caos propiciado por el desastre. Mari Cruz, hermana de la misionera, se confesaba "preocupada", pero no se extrañaba de la ausencia de noticias. "No hemos sabido nada de ella y claro que eso te pone nerviosa, pero hay que esperar".


Por lo general, explicó esta vecina de Falces, es María Pilar quien se pone en contacto con sus familiares. La última vez, el pasado 7 de enero. "Ella no tiene teléfono y además tampoco disponen de mucho dinero para charlar frecuentemente", explicaba, antes de señalar que suelen hablar con ella cada uno o dos meses. "La última vez que nos vimos fue el verano pasado, que estuvo aquí".

En Zaragoza, otra religiosa transmitía una calma "tensa". "No hemos hablado con ellas, no sabemos nada, pero confiamos en que estén bien, ayudando a la gente". María Pilar Pascual es una de las tres religiosas españolas con que las Hijas de la Caridad cuentan en Puerto Príncipe. Su labor como enfermera la lleva a cabo desde hace 33 años en uno de los barrios más pobres de la capital. Además de ella, una religiosa bilbaína y otra valenciana trabajan diariamente con los más desfavorecidos de esta barriada. También colabora en una escuela de primaria para niños de clase desfavorecida, un dispensario para niños malnutridos y un taller en el que enseñan oficios a las madres.

Fuente: Carmen Remírez - Diario de Navarra -. 14/01/2010.

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