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Masones: su doctrina



No se puede hablar de principios universales que sean válidos para todos los masones, ya que hay diferencia entre ello. Sin embargo podemos decir que destaca el siguiente pensamiento.

La existencia de Dios.

Muchos masones lo aceptan como el "Gran Arquitecto del Universo". Se trata de un Dios constructor del mundo, ordenador de la materia. Falta la idea de un Dios personal con el que el hombre se puede comunicar. Lo más importante en la existencia de una "fuerza superior". Se cae en un deísmo.

La libertad.

Teóricamente los masones defienden el derecho a pensar libremente, a creer lo que cada uno desee. Pero ya hemos visto que a algunos masones les imponen normas y juramentos que les quitan la libertad. Cuando a uno le dirigen el pensamiento y le exigen no decir nada de los secretos que encuentre no le conceden una absoluta libertad de conciencia. Los masones no pueden fomentar la idea de Dios de una religión, porque irían contra su principio de máxima libertad.

Importancia de la razón.

Los masones le conceden toda la fuerza a la razón y a la conciencia, dicen que la razón es autónoma. Para los católicos la razón tiene importancia; pero la verdad se encuentra entre la adecuada relación entre la razón y la fe, entre razón y comprensión de la revelación divina. Así evita uno ser un "racionalista". Los masones basan su verdad en la razón y la ciencia.

Tolerancia e indiferencia.

La mayoría de los masones dicen que ellos son tolerantes con todos, que no imponen dogmas y que solo admiten lo que se discute racionalmente. Sin embargo el hecho de considerar todas las religiones iguales y no optar por ninguna es un indiferentismo religioso. Para el cristiano la revelación de Dios es garantía de verdad; en la Biblia explicitada por la Iglesia asistida por el Espíritu Santo está toda la verdad sobre Dios, el hombre y el mundo. No obstante la tolerancia, no se permite discutir los principios masónicos, cambiarlos.

La enseñanza laicista.

Los masones al tratar de mantenerse públicamente indiferentes ante la religión concreta han defendido los estados y la enseñanza laica o sin religión. Por eso han defendido tanto la separación entre Iglesia y Estado. También han luchado por escuelas públicas sin las clases de religión. Muchas veces su actitud privada ha sido deferente, ya que han enviado sus hijos a colegios católicos. Ciertamente Dios y la religión no estorban al hombre, sino que le ayudan. Los masones, al defender teóricamente la libertad de conciencia para no caer en el fanatismo, violencia e injusticia, terminan en la neutralidad. El mismo Estado tiene que ser indiferente y neutro respecto de las religiones concretas. Pero ya hemos señalado que no son neutros respecto de sus principios, doctrinas, rituales y normas. En el fondo se cae en un agnosticismo.

Moral y religión natural.

La moral no debe estar ligada a ninguna creencia religiosa ni basarse en pretendidas revelaciones divinas. Si queremos creer en las numerosas declaraciones oficiales, la finalidad de la masonería sería "el estudio y la práctica de la moral". Pero, hemos visto, una moral sin Dios, sin Cristo, sin Evangelio, incluso sin concepciones metafísicas.

La religión oficial y pública debe mantenerse en los límites de la religión natural indicados por las verdades básicas pacíficamente aceptadas y comunes a todas las religiones.

Además de esta religión común a todos, se deja a cada uno sus creencias individuales. Pero también existen críticas a la religión católica y sus prácticas. La masonería aparece como una sociedad secreta de fines filantrópicos y humanitarios. Su filosofía es religiosa, muy parecida al deísmo. (Deísmo = Palabra en extremo compleja. Se trata de un sistema que, si bien admite a un Dios personal, rechaza algunos de sus atributos positivos o, cuando menos, su acción reveladora. Es exactamente ese aspecto negativo que ya señaló Bossuet, calificándolo de "ateísmo disfrazado". Hacia la mitad del siglo XVI aparecen unos adversarios del cristianismo ostentando por vez primera el nombre de "deístas". Sin embargo, en Inglaterra es donde, en la segunda mitad del mismo siglo, se consolida dicha doctrina. Voltaire, Rousseau y los enciclopedistas fueron los que contribuyeron a su desarrollo en Francia. Gran parte de los errores propugnados por este sistema están solemnemente condenados por el Concilio Vaticano).

En 1717 fue fundada la Gran Logia de Londres, por el reverendo anglicano James Anderson y por el hugonote refugiado Jean Theophile Desaguliers. Sus principios fundamentales, al inicio fueron: tolerancia religiosa; fe en el progreso de la humanidad; fe en Dios; cierto racionalismo que excluye las formas exteriores de la religión organizada como iglesia; aversión contra el sacerdocio oficial, contra la fe en los milagros y otros".

Fuente: churchforum