Inicio


El psicoanálisis decepcionó al mismo Freud



Final de su vida, en el artículo "Análisis terminable e interminable" de 1937, Freud confiesa en términos muy claros el fracaso de toda su empresa. (...) Freud mostró con enorme insistencia que la relación de fuerzas entre el paciente y el analista es desfavorable para este último, en el sentido de que todo lo que puede movilizar en contra de las resistencias del paciente no basta, la mayoría de las veces, para vencerlas. Entonces la técnica psicoanalítica no ha cumplido sus promesas, decepcionó al viejo Freud exactamente de la misma manera en que la hipnosis lo había decepcionado en los tiempos del inicio del psicoanálisis. Desde este punto de vista, este artículo pone un punto al psicoanálisis, un punto verdaderamente final, y, si uno lo lee desde esta perspectiva, como nosotros lo hemos hecho, es algo que resulta del todo evidente.

Encontramos que la mayor parte de los psicoanalistas no lo lee de este modo. Prefieren adoptar otra lectura, que por otra parte ha sido sugerida por el propio Freud: ¿el psicoanálisis es un oficio imposible? Bueno, glorifiquémonos entonces de la práctica a pesar de todo, con todo conocimiento de causa.

(...) Uno puede, sin embargo, plantearse con seriedad preguntas sobre esta última "defensa" del psicoanálisis, que se parece mucho a una pirueta. Porque Freud, antes, unía sin ambigüedades lo cualitativo y lo cuantitativo, en otras palabras, la teoría (la ciencia) y la técnica (la curación). Es el factor cuantitativo, es decir, el alivio eficaz de la curación psicoanalítica, el que le ha servido para promover el análisis como una psicoterapia-que-no-es-como-las-otras. De golpe, uno advierte que ese "hemos tenido razón cualitativamente" suena muy hueco. Flota en el aire, ya que ha perdido todo el apoyo que Freud le había dado antes. En realidad, ese "cualitativamente nosotros tenemos razón" equivale simplemente a un "existimos y vamos a continuar existiendo". Y es así como lo han entendido los psicoanalistas: "Sí, reconocemos que la mayoría de las curaciones son interminables y se saldan por un fracaso, ya que la grandeza del psicoanálisis es reconocerlo y no satisfacerse con falsas curaciones".
 

Por Isabelle Stengers. Filósofa de las ciencias belga.