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La táctica de la jerga incomprensible



Los freudianos –principalmente en Francia– utilizan bonitas fórmulas y se jactan de una vasta cultura literaria y filosófica. A instancias de Lacan, citan mucho a Platón, a Goethe, a Poe. Conocen algún mito antiguo y desde luego a los poetas surrealistas. Pero no hay que dejarse intimidar, y resulta útil recordar, según el eminente epistemólogo Gaston Bachelard, que "la paciencia del erudito no tiene nada que ver con la paciencia científica". Otro modo de engañar con falsas apariencias es el uso de una jerga incomprensible. Este tipo de lenguaje ofrece seguridad intelectual porque vuelve a la doctrina aparentemente "irrefutable" (a toda objeción, se puede responder: "Usted no ha comprendido nada", "La verdad analítica es otra, está en todas partes"), promueve mistificaciones (haciendo pasar simples acrobacias verbales por nuevas contribuciones al saber), facilita el abuso de poder y de la explotación financiera, proporciona intensas satisfacciones narcisistas. Para no dejar que se burlen de uno, conviene leer el análisis hecho por Erwin Goffman de los procedimientos de mistificación del público. Citemos sus conclusiones: "Como lo muestran innumerables cuentos populares e innumerables ritos de iniciación, el verdadero secreto oculto detrás del misterio es, a menudo, que en la realidad no hay misterio; el verdadero problema radica en impedir que el público también lo sepa".

(...) Lacan explotó sin avergonzarse la táctica de interpretaciones sibilinas. Los alumnos-analizantes intentaban, en grupo, decodificar sus palabras. Jean-Guy Godin escribió, en el diario de su análisis didáctico con el maestro parisino: "Por supuesto, la estrategia –digamos el cálculo de Lacan– era uno de nuestros temas de conversación regular en ese bistró donde estábamos; ya que sus intervenciones presentaban siempre un costado enigmático, algo indecible: ¿se podía apostar con certeza acerca de la presencia de intenciones o sobre la ausencia de segundas intenciones?". Para sus admiradores, Lacan podía producir cualquier asociación libre y decir lo que sea: ellos se encargarían luego de otorgarle un sentido, un sentido profundamente bien comprendido.
 
Por Jacques Van Rillaer.