DOMUS PERALTA

Casa de Espiritualidad en Navarra

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Expedientes X: ¿Son auténticas las cartas de San Pablo?

¿Son auténticas las cartas de San Pablo?

¿Cuál es la más antigua de las cartas paulinas?

Desde el punto de vista cronológico, el primer escrito de San Pablo es, muy posiblemente, la primera epístola a los Tesalonicenses, que tal vez sea el texto más antiguo de todo el Nuevo Testamento. San Pablo la escribió durante su primera estancia en Corinto, debido a las hostilidades de los judíos de Tesalónica, que habían alborotado la ciudad.

Comienza esta carta recordando su llegada a aquella ciudad y cómo desarrolló allí su labor apostólica: San Pablo y sus acompañantes habían venido de Filipos, donde se había desatado una persecución. Pronto encontró dificultades análogas en Tesalónica, pero el Apóstol no se detiene, ya que se sabe portador de un mensaje que es de Dios, y habla de Él con sinceridad y claridad: no modifica lo que debe decir para adaptarse a lo que más gustaría a sus oyentes, sino que expone la verdad de la fe con toda rectitud.

¿Cuántas son en total las epístolas de san pablo?

En conjunto, en la Iglesia se atribuyen a San Pablo 14 cartas, el cuerpo de cartas más numeroso de la Biblia. Este cuerpo se puede repartir, por razones de contenido, de destinatarios y de fecha, en cinco grupos:

  1. un primer grupo lo constituyen las epístolas a los tesalonicenses, que se pueden fechar alrededor del año 52;
  2. las llamadas «grandes epístolas» (Gálatas, Romanos, 1 Corintios y 2 Corintios) cuyo tema central es la justificación por la fe; se escribieron en distintos momentos del segundo y tercer viaje de misión: Romanos desde Corinto; 1 y 2 Corintios desde Macedonia, después del 54; Gálatas desde Éfeso, durante el tercer viaje, poco después de haber pasado por Galacia;
  3. las llamadas «epístolas de la cautividad» (Filipenses, Efesios, Colosenses, Filemón), escritas en distintos momentos de la primera cautividad: la primera fue probablemente Filipenses, escrita en Éfeso en 54-57, luego Efesios, Colosenses y Filemón, entre 57 y 60, tal vez en Cesarea o Roma. Su argumento central es la «capitalidad de Cristo»;
  4. las «epístolas pastorales», escritas antes y durante la segunda cautividad, entre el año 61 y 67, no sabemos dónde. 2 Timoteo constituye el «testamento espiritual» del apóstol;
  5. finalmente, Hebreos, escrita, según parece, desde Italia, al terminar la primera cautividad y, por tanto, en el año 61 o poco después. Se discute mucho su autenticidad y su fecha, pero hay dos elementos claros: se escribió cuando existía todavía el Templo, destruido en el 70 por el ejército romano a las órdenes del emperador Tito y, además, el pensamiento y la «teología» de la epístola concuerdan muy bien con el resto del cuerpo de epístolas, aunque haya diferencias literarias, lo que mueve a pensar que Pablo mandara a un discípulo suyo redactar materialmente la carta.

CARTA

FECHA

LUGAR

ABREVIATURA

Tesalonicenses 1

52

Corinto

1 Thes / 1 Ts

Tesalonicenses 2

52

Corinto

2 Thes / 2 Ts

Gálatas

54-55

Éfeso

Gal / Ga

Romanos

Hacia el 58

Corinto

Rom

Corintios 1

Después del 54

Macedonia

1 Cor

Corintios 2

Después del 54

Macedonia

2 Cor

Filipenses

54-57

Éfeso

Phil / Flp

Efesios

57-60

Cesarea o Roma

Eph / Ef

Colosenses

57-60

Cesarea o Roma

Col

Filemón

57-60

Cesarea o Roma

Philm / Flm

Timoteo 1

61-70

¿?

1 Tim / 1 Tm

Timoteo 2

61-70

¿?

2 Tim / 2 Tm

Tito

61-70

¿?

Tt

Hebreos

60-70

Italia

Heb / Hb

¿Está realmente comprobada y admitida la autenticidad de todas estas cartas?

Aquí hay que distinguir entre las opiniones del área católica y del área protestante, sobre todo luterana y calvinista. Entre los estudiosos católicos no se duda de la autenticidad, por lo menos esencial, de las 13 cartas, desde 1 Tesalonicenses a las pastorales; más debatida es la autenticidad de Hebreos, por sus características literarias. De todos modos, hay cierto consenso en que Hebreos pertenece al pensamiento paulino.

En el área de los pensadores luteranos y calvinistas, en cambio, se suelen poner reparos a la autenticidad de las epístolas de la cautividad, a las pastorales, a Hebreos y hasta a las cartas a los tesalonicenses. En los casos más extremos, se llega a admitir que son auténticas solo las cuatro grandes epístolas, lo que parece realmente excesivo e injustificado.

¿Qué razones dan aquéllos que son contrarios a admitir la autenticidad de las epístolas?

La contestación no puede ser sino muy matizada:

En el caso de 1 y 2 Tesalonicenses, se niega o se duda de la autenticidad por motivos de contenido (escatología inmediata) o por contrastes internos (2 Tesalonicenses parece contradecir a la anterior). Pero el estilo es ciertamente de San Pablo y las dificultades se pueden solucionar: la escatología no es tan inminente como se pretende; más bien esa inminencia es propia de una interpretación equivocada de 1 Tesalonicenses, que ya el apóstol señala.

En el caso de las epístolas de la cautividad, se duda de su autenticidad debido al sustrato cultural y religioso que suponen. En concreto, por lo menos en Efesios y Colosenses, San Pablo quiere salir al paso de ciertas corrientes proto-gnósticas que ejercían un influjo sobre las comunidades cristianas. En realidad, estos elementos antignósticos no parecen tan fundamentales: la fuerza religiosa de estas epístolas es la centralidad del misterio de Cristo.

En el caso de las epístolas pastorales, se ha negado su autenticidad por varios motivos. También en este caso un factor sería la polémica contra sectas gnósticas, lo que obligaría a fecharla hacia el final del siglo. La segunda dificultad consitiría en la estructura jerárquica de la Iglesia que ella supone y que también habría que atribuir a una época posterior. Pero ambos argumentos son insuficientes: en primer lugar hay que señalar la unidad literaria, filológica y conceptual entre las pastorales y las demás epístolas paulinas. En segundo lugar, el llamado «gnosticismo» puede ser más sencillamente una mezcla de elementos judíos, cristianos y de Asia menor.

Por lo que se refiere a Hebreos, la cuestión es más compleja y necesita matizaciones. Desde el punto de vista literario hay cierta diferencia entre esta epístola y las demás. No obstante, estas diferencias no son tan decisivas como para llevar a negar su autenticidad. Es cierto también que la estructura literaria de Hebreos es peculiar, tanto que más que una epístola se puede hablar de un pequeño tratado o exposición de la salvación por Cristo y del sacerdocio. De todos modos, lo que parece claro es que se trata de un escrito dirigido a judíos y redactado cuando el culto del Templo era todavía vigente. En ese sentido, el «asunto» o tema central de Hebreos es manifestar la superioridad de Cristo en relación con todos los elementos de la religión judía.

Para solucionar las dificultades literarias se han propuesto como posibles redactores Lucas, San Clemente romano u otro discípulo de San Pablo, con un estilo más «aticista». Pero todo esto no dejan de ser conjeturas. La Tradición, sin entrar en disquisiciones literarias, consideró siempre la epístola en el Corpus paulinum y las dudas empezaron solo a partir de la época de los humanistas.

Vale la pena recordar que, en los años 1913-15 la Pontificia Comisión Bíblica publicó tres respuestas: dos sobre la autenticidad de las Pastorales y de Hebreos, y una tercera sobre la interpretación de 1 Tesalonicenses. En concreto, se afirmó la autenticidad paulina de las Pastorales, la autenticidad «sustancial» de Hebreos, aunque el redactor material pudo ser distinto; y se rechazó la hipótesis de la escatología inminente.

Fuente: conoze.com