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El aborto: No hay moral. Autora: Alba. (09/04/2007)


domingo, 11 de mayo de 2008


Mucho se habla hoy en día del aborto, pero realmente poco se conoce de él. Muchas son también las mujeres que en nuestra sociedad han tomado la decisión de cortar con “su problema” de forma rápida y sencilla, pero quien lo ha pasado sabe que ni es rápida ni es sencilla.
 
 
 
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El aborto trae consigo unas consecuencias poco visibles a la realidad. El aborto no es la solución que prometía a estas mujeres liberarse y aliviarse, recordando que es un derecho y un privilegio. Los motivos que llevaron a las afectadas a tomar esta decisión fueron diversos: el famoso miedo al qué dirán, el rechazo de la familia, miedo a recibir malos tratos por parte de su pareja o simple y egoístamente porque no deseaban tener ese hijo (“todavía soy joven” o “aún me queda mucho por hacer”). Lo cierto es que la causa ya no importa, la decisión está tomada y “aquello” que molestaba ya no está. El resultado: médicos arrepentidos de apoyar a mujeres para que abortasen y centros llenos de mujeres que intentan salir de la depresión en la que entraron al darse cuenta de su atrocidad. De hecho, en nuestro país sin ir más lejos existe la Asociación de Víctimas del Aborto en España, que poco se conoce, pero a la cual cada día llegan más afectadas. Según un estudio realizado en Estados Unidos por el doctor Vincent Rue, el 68% de las mujeres que abortan se sienten mal consigo mismas; el 79% experimenta sentimientos de culpabilidad con incapacidad para perdonarse a sí mismas; y el 63% tiene miedo respecto a sus futuros embarazos y a su maternidad.

La ley del aborto en España se aprobó el 5 de julio de 1985. Una ley incoherente teniendo en cuenta el derecho fundamental, el derecho a la vida. ¿Qué sentido tiene entonces poder acabar con la vida antes de nacer? ¿Cómo se puede tener la frivolidad de decir que eso no es un asesinato basándose en la excusa de que todavía no hay vida?

Eso a mi no me vale.

Han pasado 20 años desde la aprobación de dicha ley y las defunciones por aborto han aumentado de manera vertiginosa convirtiéndose en la actualidad en la principal causa de mortalidad en España, muy por encima de accidentes de tráfico, muertes por homicidio, suicidio, sida o drogas y por encima de enfermedades (cáncer, isquemia cardiaca, enfermedades cerebro vasculares, insuficiencia cardiaca, diabetes, cirrosis hepática, neumonía o alzheimer). Desde 1985 se han producido 850.00 abortos en España. Estos datos han sido expuestos en el estudio “Evolución del aborto en España: 1985-2005”, del Instituto de Política Familiar (IPF) en julio de 2005, en el cual también se afirma que actualmente en España se produce un aborto cada 6,6 minutos (bárbaro pero cierto). En el año 2003 se produjeron en nuestro país exactamente 79.788 abortos. O sea, en España uno de cada 6 embarazos termina en aborto (el 15,4%). Para darnos cuenta de las magnitudes pongamos ejemplos sencillos: cada día 220 niños dejan de nacer en España por aborto, lo que equivale a la desaparición de un colegio de tamaño medio cada tres o cuatro días. El número de abortos en 2003 equivale a la población de ciudades como Soria o Teruel o a la mitad de la población de Ávila, Segovia, Palencia… El número de abortos hasta la fecha equivale a la totalidad de los nacimientos que se han producido en España durante los años 2002 y 2003, es decir, como si en España no hubiera habido ningún nacimiento durante dos años y sólo se hubieran producido defunciones.

Por comunidades, el oro por la inmoralidad se lo llevaron Madrid, con 15.434 abortos, Cataluña, con 15.373, Andalucía, 14.280 y la Comunidad Valenciana, con 7.870 abortos. En el polo opuesto se encuentran, además de Ceuta y Melilla, La Rioja (462), Cantabria(499), Navarra (559) y Extremadura(914), cifras que no dejan de ser alarmantes.

Dada esta mínima y preocupante visión sobre el asunto, sólo queda concluir. La verdad es que se me hace difícil. No voy a hacer la típica pregunta de siempre de quién sea el culpable, visto que por ahí no se llega a la solución. Con estas palabras sólo quiero mostrar una pequeña parte de la realidad, que no es tal como la pintan. El aborto no termina con la exterminación del feto, continúa años después con el trauma que le queda a la que ya no será madre de aquella criatura: “nadie me contó el infierno que supone abortar. Y el síndrome postaborto se puede superar, pero te acompaña siempre”, palabras textuales de una afectada. Continúa con el trauma de ciertos médicos (claro que siempre hay mentes repulsivas) por cobrarse la vida de tantos inocentes sin caber opción a la vuelta atrás. Creemos vivir en una sociedad liberal, nos cuesta trabajo pensar y  hacemos lo posible por no hacerlo. Por eso tomamos en la vida las opciones más sencillas. En este caso creemos conocerlo todo, pero creo haber demostrado que no es así, no es tan sencillo como ciertos sectores muestran. Para aquellos que ya no estarán ya no hay remedio, pero podemos evitar que se vuelvan a repetir estas increíbles cifras. La solución no voy a darla porque, principalmente, no se cuál es, pero quiero pedir reflexión. Nadie tiene derecho de acabar con la vida de otra persona, ni entiendo como se puede llegar a tal punto, y menos que quienes decidan acabar con esa vida sean sus propios padres. Me parece una solución egoísta, eso si que es pagar justos por pecadores, aunque nadie se atreverá a cuestionar que quienes más perjudicados acaban, de pecadores no tienen nada….ni lo tendrán. No hay moral.

Alba

09/04/2007  
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