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No hay oposición entre ciencia y fe . Benedicto XVI saluda a Stephen Hawking


lunes, 17 de noviembre de 2008


La imagen que hemos visto estos días en la que Benedicto XVI saluda a Stephen Hawking y se interesa, asombrado, por la tecnología que permite al científico británico hablar a través de un sintetizador de voz, es un icono que nos muestra la necesaria y estrecha relación que debe existir entre ciencia y fe.
 

Como ha señalado muy certeramente el Papa, no hay oposición entre lo que la fe entiende por creación y la evidencia de las ciencias empíricas. La fundación del cosmos y su desarrollo es consecuencia del deseo providencial del Creador, lo que no quiere decir que la creación sólo tenga que ver con el comienzo de la historia del mundo y de la vida, sino que quiere decir, más bien, que el Creador es el fundamento de estos desarrollos, los soporta, sujeta y sostiene continuamente. El mundo no proviene del caos, sino que es un libro ordenado en el que puede percibirse la presencia fundamental del autor que ha deseado revelarse en él.

La fe supone la razón y la perfecciona, y la razón, iluminada por la fe, encuentra la fuerza para elevarse al conocimiento de Dios y de las realidades espirituales. Por eso, podemos afirmar que no existe contradicción alguna entre la lectura del mundo por parte de la ciencia y la lectura propuesta por la revelación cristiana. Es más, desde la fe es necesario animar a los científicos a que sigan investigando sobre los orígenes del universo y de la vida para que la verdad científica, que es una participación en la Verdad divina, pueda seguir ayudando a la filosofía y a la teología a entender más totalmente a la persona humana y a comprender asimismo la Revelación de Dios sobre el hombre.

 

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