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La cocaína engancha cada año a 40.000 españoles


viernes, 21 de noviembre de 2008


Nadie está libre, ni por edad, ni sexo, ni clase social, ni profesión. La cocaína es un monstruo silencioso que destroza a miles de familias sin previo aviso. Aunque su consumo se ha estabilizado entre la población española y los expertos tienen la esperanza de que descienda en los próximos años, lo cierto es que sus efectos resultan devastadores.

El año pasado, la cocaína estaba presente en casi 800 muertes que se produjeron por consumo de drogas. Cerca de 6.000 personas acuden a urgencias cada año para recibir asistencia por sobredosis de esta sustancia. Sus consecuencias sobre la salud son destructoras: se multiplica por 24 el riesgo de padecer un infarto de miocardio durante la primera hora después de su consumo, puede provocar crisis epilépticas, paranoias... Por no hablar de que mezclada con alcohol u otras drogas conduce a comportamientos violentos y agresivos, con todo los problemas psicológicos que conlleva.

Poder adictivo
Nadie está a salvo, porque su potente poder adictivo quedó ayer demostrado por la Comisión Clínica de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. En su informe de los efectos de la cocaína sobre la salud, los expertos comprobaron científicamente que el 4% de las personas que empiezan a consumirla se convierten al cabo de un año en adictos. Y ese porcentaje traducido a números absolutos supone que la «coca» engancha a cerca 40.000 españoles al año, con exactitud a 37.585 personas.

«No hay un registro del número de adictos a la cocaína en España -dicen fuentes de la Delegación del Gobierno-. Sólo estimaciones». Sin embargo, sí se ha detectado que crece el número de personas que piden tratamiento para desengancharse, hasta el punto de que se ha convertido en la droga que causa mayor número de peticiones para vencer la adicción. Hoy día, 22.820 españoles ya han comenzado estos procesos. «Esa es, por tanto, la única cifra que con certeza apunta el número de adictos en nuestro país», señalan dichas fuentes.

Detrás del dato puede existir otra realidad. Muchas personas ni siquiera son conscientes de su dependencia a la cocaína. Pero las encuestas son muy reveladoras. En 2006, el 3% de la población adulta declaró que había consumido esta sustancia durante el último año; es decir, casi un millón de personas. Y otro 1,6% lo hizo en el último mes, lo que supone medio millón de ciudadanos. Ese porcentaje aumenta entre los jóvenes de 15 a 34 años (2,9%).

Población en riesgo
«Este grupo corre un serio riesgo de caer en la adicción», afirma la Delegación del Gobierno, ya que hay que suponer que se trata de consumidores habituales al haber utilizado cocaína en los últimos treinta días. Sin embargo, no pueden ser calificados estrictamente como adictos, pues para ello hay que reunir una serie de condiciones. Por ejemplo, consumir cocaína al menos 20 veces en un mes y haber utilizado esta droga entre seis y ocho años.

En cualquier caso, ya sea un consumo diario o episódico durante el fin de semana -lo más habitual entre los jóvenes- nadie está a salvo de no caer en la dependencia. El perfil de las personas adictas que pide tratamiento en los centros de salud, porque reconoce que tiene un problema, suele ser el de un hombre de unos 31 años, totalmente integrado en la sociedad, que ya lleva como mínimo seis años enganchado. La mayor parte de las veces se trata de la primera vez que solicitan ayuda médica para vencer su adicción, pero resulta triste comprobar que en otras ocasiones es la tercera, cuarta o, incluso, quinta vez que acuden a su médico porque los tratamientos anteriores han fallado y vuelven a recaer.

La amenaza silenciosa
El informe de la Delegación del Gobierno revela que los efectos sobre la salud de esta droga parecen irreparables. No sólo aumenta el riesgo de sufrir un infarto o un ataque epiléptico, sino que su consumo habitual causa otras serias patologías especialmente en el corazón y el cerebro, órganos en los que produce los daños más graves. Incluso ya comienzan a detectarse problemas de salud a edades tempranas en las que no cabría esperar la aparición de ese tipo de daños. Y es que como explicó la Delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, «la cocaína es muy silenciosa en sus manifestaciones clínicas».

La lista de complicaciones que pueden surgir es innumerable: cefaleas, atrofia cerebral, ictus isquémico y hemorrágico, trastornos del movimiento... Asociados a todo un cuadro de problemas psiquiátricos como ansiedad, trastornos depresivos y psicóticos, episodios maníacos... Otras veces la cocaína es el origen de conductas violentas y de riesgo. El informe señala como ejemplos conducir vehículos de manera temeraria o mantener relaciones sexuales sin protección.

A pesar de este pésimo panorama, los expertos se agarran a la esperanza y creen que el consumo de cocaína descenderá en los próximos años. Entre otros motivos, porque cada vez más españoles perciben que su utilización entraña serios riesgos. Actualmente es la segunda droga más usada en España, después del cannabis. Ambas suelen consumirse a la par y van asociadas a otras sustancias como el alcohol. Al final, un policonsumo de efectos devastadores.

La Delegación del Gobierno confirma que se detecta que van desapareciendo algunas tendencias de consumo. Si bien la cocaína está ligada a la noche y a la diversión, sobre todo durante los fines de semana y días muy señalados, ya se va diluyendo la imagen de que se trata de una droga que confiere cierto grado de éxito y prestigio social. También tiene un uso instrumental, el de jóvenes que trabajan de noche con cierto poder adquisitivo y muy activos socialmente.
Fuente: abc.es
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