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Hacia la belleza insostenible. Autor: Josué. (27/04/2007)


sábado, 26 de abril de 2008


balanza

Una fina capa de piel recubre unos músculos flácidos, que intentan sostener y mover los huesos que se perciben de esta joven chica. Unas manos, unos brazos que bien pudieran parecer de una niña de 6 años por su grosor, pero que dada su largura y vestimenta se puede intuir que pertenecen a una chica de unos 20 años por poner una edad. Yo no sé que pensará la gente al ver a esta chica, en la foto que os muestro, o si te la cruzaras por la calle. Yo desde luego que como poco pensaría que no tiene qué comer, o que quizá sea anoréxica, viendo su aspecto tan infrahumano.

Bien pues resulta que esta señorita tiene más dinero que cualquiera de nosotros, y que su extrema delgadez es fruto de un capricho, o quizá de una obligación laboral. Os la presento; Liya Kebede, modelo de profesión, miss etiopia, ha sido portada en varias ocasiones en revistas tan conocidas y de gran tirada mundial como Vogue, Fashion, y ha desfilado por numerosas pasarelas internacionales para Ralph Lauren, BCBG, Yves Saint Laurent, Gucci y Balenciaga. ¿Hasta que punto les exigen estar así? ¿Es necesario tener ese aspecto esquelético para ser modelo profesional y llegar a lo más alto? Sigo contando un poco su vida… La chica, tiene 28 años y es madre de dos hijos. Por ello, por su aspecto tan saludable y haber tenido dos hijos, la Organización Mundial de la Salud la nombra en el 2005 “Embajadora de Buena Voluntad de la OMS para la Salud Materna, del Recién Nacido y del Niño”, tal y como cita en la página web oficial de la OMS http://www.who.int/goodwill_ambassadors/liya_kebede/es/index.html. La causa es buena; la señorita Liya colaborando con una organización que lucha por los derechos de los seres humanos en el mundo; pero es que no creo yo que sea la persona adecuada, porque a mi parecer, no tiene un aspecto especialmente saludable que digamos.

Y como todo el mundo habla hoy en día de las medidas, bien pues aquí las tienen: 82cm de pecho, 59 o 55cm de cintura, dependiendo de que fuente escojamos el dato, 88cm de cadera y 178cm de estatura. Y claro…después de ver estas medidas y esta gran altura para ser mujer, yo he buscado por Internet el peso de la señorita. Y ha quedado solamente en eso, en la búsqueda del peso, porque no ha habido forma de encontrarlo por ningún rincón de Internet. ¿Quizá es de mal gusto poner el peso de una señorita que se dedica a las pasarelas? ¿O es que quizá sería tan asombroso, denigrante y humillante para la mujer, como persona, el verse obligada a tener un peso insostenible, para no irse al paro? Yo la verdad que apuesto por la segunda opción, porque una chica que vive en Etiopía con sus padres y cuatro hermanos más, una familia humilde, pobre, que no tenía qué comer y que la pobre chica tenía esa figura…pues es entendible. Lo que no entiendo es que una vez que viaja a Francia contratada por una empresa dedicada a las pasarelas, haya mantenido el mismo aspecto anoréxico total.

Pero así como la chica de la foto en esta ocasión ha resultado ser una modelo famosa, la historia podía ser bien distinta. En España una de cada 300 chicas comprendidas entre los 12 y 24 años está afectada de anorexia. La anorexia y la bulimia, es un desorden alimenticio caracterizado por una pérdida de peso inducida y/o mantenida voluntariamente. Según los médicos, existen factores biológicos, psicológicos y sociales en la aparición y desarrollo de la enfermedad. Buena prueba de ello es que se trata de un problema que afecta casi en exclusiva a las sociedades industrializadas. ¿Hasta que punto la anorexia es provocada por la sociedad? ¿Puede la moda provocar anorexia en un país? ¿Hay derecho a que aparezcan modelos como la de la foto en una pasarela, sabiendo que son objeto de muchas miradas de niñas de 12 años, que buscan un canon de belleza para gustar en la sociedad actual? Un dato más: En los países denominados como “países del tercer mundo” no existen prácticamente casos de anorexia, es decir, la anorexia es propia de países industrializados.

La mayor parte de los expertos en estos temas dicen que se debe a que los jóvenes quieren parecerse a los/las modelos (también es una enfermedad que está cogiendo auge entre los chicos), ya que son influenciados también por las tallas de ropa que se encuentran en las tiendas, que son de un tamaño similar a las que lucen las modelos en las pasarelas. ¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿Nadie va a poner un límite a esto? ¿O hay que esperar a que la enfermedad afecte al 25% de la sociedad? Esto último tampoco llevaría a poner solución cuando en España un 78% de jóvenes beben diariamente alcohol y un 35% lo hacen con tendencia a la embriaguez, según un informe de Ayuda y Recuperación de Enfermos Alcohólicos, y nadie pone solución. Los centros hospitalarios, y centros especializados en el tratamiento de anorexia se encuentran cada vez más saturados, y al mismo tiempo, en las pasarelas se ven mujeres cada vez más delgadas. Y es que, según afirman médicos dedicados al tratamiento de la anorexia, en las pasarelas aparecen chicas con una masa corporal inferior a las chicas que ellos están tratando en sus centros. Es decir, las modelos están más delgadas, que las chicas que están siendo atendidas por tener anorexia. Ahí queda eso.

Mucho se están centrando los gobiernos de los países desarrollados en controlar los problemas de obesidad, que también es un problema que afecta a la salud, y están descuidando la otra punta de la cuerda, que cada vez está más deshilachada. Hace 5 o 6 años, uno veía los desfiles de moda, y veía a chicos y chicas guapos, delgados eso sí, pero dentro lo “normal”. Hoy en día uno ve en las pasarelas a personas que se parecen cada vez más a los pobres negritos de los países Africanos que se mueren de hambre. Una sociedad impulsada por el dinero, siempre el dinero, que creo que es incapaz de proponer una solución a este tema precisamente por eso, porque se mueven muchísimos millones para mostrar a todo el mundo chicas altísimas que no son más que una fina capa de piel, recubriendo unos flácidos músculos que intentan sostener y mover los huesos. Así vamos, hacia la belleza insostenible.

 

Josué

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