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La Iglesia se reafirma en proteger la vida humana ante el avance tecnológico


lunes, 15 de diciembre de 2008


Benedicto XVI extendió ayer la protección de la vida humana y de la dignidad de la persona a todo el campo de las nuevas tecnologías médicas y biológicas, presentando por primera vez todo el conjunto de nuevas normas bioéticas como Magisterio oficial de la Iglesia. El vigoroso documento «La Dignidad de la Persona», elaborado por la Congregación de la Doctrina de la Fe, cuenta con la aprobación explícita del Papa como norma moral para todos los católicos.

El documento es un llamamiento a respetar la dignidad del ser humano recién concebido igual que se debe respetar la de un adulto. La Instrucción «Dignitatis Personae» convierte en Magisterio una de las enseñanzas de Juan Pablo II al calificar de «persona» a los embriones y afirma que «el embrión humano tiene, desde su primer momento, la dignidad propia de la persona».

Por primera vez este documento presenta de modo sistemático todas las enseñanzas bioéticas relacionadas con los primeros momentos del ser humano e incluso con la genética, en respuesta a las nuevas posibilidades tecnológicas desarrolladas en los últimos años. En cuanto a la procreación artificial, el documento reitera como contrarias a la moral tanto la fecundación in vitro heteróloga como también la homóloga en que el espermatozoide y el óvulo proceden de personas que están casadas. Entre los problemas de la fecundación in vitro menciona que «el número de embriones sacrificados es altísimo», ya que suele superar el 80%, y lamenta que «la aceptación pasiva de la altísima tasa de pérdidas (abortos)... contribuye a debilitar la conciencia del respeto que se le debe a cada ser humano». También explica que «la crioconservación es incompatible con el respeto debido a los embriones humanos» y se pide que se suspenda la práctica de crearlos y congelarlos. El texto no aconseja como vía de salida la «adopción prenatal» por parejas infértiles, sino que se limita a mencionar que ese proceder «plantea diferentes tipos de problemas». La Instrucción declara contraria a la moral la inyección intracitoplásmica, la reducción embrionaria y el diagnóstico preimplantatorio. Aprueba las técnicas médicas que ayuden a la fecundidad del acto conyugal y las operaciones que permitan recuperar la fertilidad. Respecto a las terapias genéticas, aprueba el uso de células madre provenientes de tejidos de adultos y rechaza el de células madre embrionarias.
 
Fuente: ABC.es
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