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La crisis financiera, ¿es una crisis económica o religiosa?


miércoles, 28 de enero de 2009


El 15 de septiembre del 2008 fue un lunes que se vistió de colores de sangre y causó una seria depresión en muchas familias. La media industrial del Dow Jones bajó ese día 504 puntos (4,4%), la mayor caída registrada desde el 17 de septiembre de 2001, fecha en la que se reanudaron las actividades tras los ataques del 11-S. El desplome financiero ha proseguido incontenible y el Dow Jones ha llegado a bajar 800 puntos en menos de una semana y la volatilidad de Wall Street se esta extendiendo sobre los mercados bursátiles asiáticos y europeos, empapando todo el sistema financiero.Esta crisis ha puesto en peligro no solo la economía real -nacional e internacional-, sino también los ahorros de toda la vida de muchas familias y los fondos de pensiones que amenazan con mermarse o evaporarse.

Los analistas consideran que esta crisis financiera es la más seria desde el Crac de Wall Street de 1929 y que, potencialmente, podría llegar a trastocar los cimientos mismos del sistema monetario internacional, con graves repercusiones sobre la vida de la gente en todo el planeta. (1)

¿Por qué?, ¿qué hacer?

Ante esta delicada situación, es necesario preguntarse: ¿por qué?, ¿qué hacer? No cabe duda que los economistas presentan en abundancia cifras y cuadros estadísticos que visualizan las características alarmantes del desplome financiero. Sin embargo, no siempre estos enfoques llegan a aportar las luces necesarias para avizorar mejores horizontes, por lo que resulta imperativo acudir a otras fuentes que nos ofrezcan respuestas más sólidas.

Hace poco me llamó la atención, escuchar un programa de radio en el que se estaba analizando este candente problema e invitaba a los oyentes a intervenir vía teléfono. Muchos de los participantes, con sorpresa mía, subrayaban que el fondo del problema era más bien una crisis religiosa, ya que la economía se había cimentado sobre bases ajenas a los planteamientos bíblicos.

Esto me hizo recordar la famosa sentencia de Jesús:

“Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. 25 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. 26 Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena. 27 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.» (Mt 7, 25- 27)

Bajo esta perspectiva, cabe la pena preguntarse: la sociedad actual ¿esta construida sobre roca o sobre arena? Hay que reconocer que la sociedad actual, en especial la de los países llamados capitalistas, esta fuertemente cimentada sobre el capital. Debo confesar que, viviendo en Estados Unidos, uno palpa lo qué significa esto de vivir en un país capitalista. Todo gira alrededor del dinero. No hay programa de radio, TV, comerciales, homilías de Iglesias y aun conversaciones privadas en que no aparezca, de una u otra manera, los “millones de dólares, millones de dólares, millones de dólares…” La mente de la gente esta centrada en eso, los inmigrantes vienen solo por eso, y la medida de todo se calcula siempre en dólares. Esta insistencia monetaria ciertamente llega a chocar, fastidiar, y hartar, y, especialmente, a preocupar al ver que el fundamento de esta importante sociedad es el dinero, algo tan volátil, que viene como se va.

Pero, al mismo tiempo, cuando uno se pregunta cómo se emplea ese dinero, nuestra preocupación aumenta. Recordemos lo que dijo Jesús:

“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. (Lc 20, 22-25)

Pero no dijo, dad al César para que él haga lo que quiera. La misión de la autoridad civil es continuar la creación de Dios haciendo de este mundo un lugar cada vez más humano y habitable. Pero cuando uno ve el presupuesto desbocado dedicado al sector defensa que incide de forma tan nefasta en la actividad económica de los sectores civiles, cuando uno ve que los gastos en defensa alcanzan los 500.000 millones de dólares y ya hay otros 70.000 millones destinados a cubrir los costos de guerra en los primeros meses de la próxima administración USA, cuando uno ve que estas sumas, combinadas, representan el grado más alto de gastos militares desde el final de la Segunda Guerra Mundial (2), cuando uno ve que en el fondo esta latente el objetivo de eliminar enemigos para apoderarse de fuentes de riqueza…,cuando uno ve todo esto, comprende que el dinero del pueblo no se está empleando de acuerdo a las pautas dadas por Dios.

Pero, lamentablemente, “la guerra es un buen negocio”: Los poderosos grupos financieros que manipulan los mercados de valores, los mercados de la moneda y las materias primas, están fomentando la continuación y escalada de la guerra. El Tesoro mismo y el sistema monetario estadounidenses, financia, en forma implacable, la compleja industria militar y la guerra en Oriente Próximo a costa de la mayoría de sectores de la actividad económica civil”. (3)

Por eso, sectores como educación, salud, descanso, apoyo a países con exceso de emigración, que podrían ser bases para la construcción de un mundo más justo y humano, se les descuida por que no representan negocios tan inmediatos como la guerra. Pero, es necesario comprender que, a la larga, las inversiones en estos sectores serán, no solo del punto de vista de valores, sino incluso del punto de vista económico, mucho más productivas

Todo esto nos lleva, pues, a concluir que la Crisis Financiera actual es más bien una crisis de valores y principios religiosos que de complejas maniobras económicas. Por lo se hace urgente asentar definitivamente la economía de estos grandes países sobre la sólida roca de la palabra de Jesús, de lo contrario, el espiral de deterioro económico continuará sin fin.
 
 
 

(1) (Cfr. Colapso financiero global, Por Michel Chossudovsky-Global Research publicado en El Economista de Cuba, Edición on Line.)

(2) (cfr. Michel Chossudovsky, The Democrats endorse the “Global War on Terrorism”: Obama “goes after” Osama, 29 de agosto de 2008).

(3) (Cfr. Csmonitor.com, 6 de febrero de 2008, cit x Michel Chossudovsky)
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