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El adiós de los libros humeantes. Autor: Josué. (08/06/2007)


sábado, 26 de abril de 2008


botellón
Estamos a mediados de junio. Un mes temido por los estudiantes, sobre todo por los universitarios ya que junio = exámenes finales, y por tanto es una época en la que hay que darlo todo, hay que estudiar. Como dice la expresión popular “los libros echan humo”, las cabezas de todos nosotros están centradas en el estudio diario, en hacer muchísimos trabajos que hay que entregarlos en un plazo muy corto…

            Todos esperamos con ansia ese último examen del curso para que, salga bien o salga mal celebrarlo. Hay muchas formas de celebrar que se han terminado los exámenes: echarse la siesta y ver la tele toda la tarde, ir a echar unas cañas, cenar con los de clase, hacer un botellón, ir a la Marengo o a la Vaivén, etc; o también se puede hacer todo junto no? Una buena siesta para coger fuerzas, echar unas cañitas con los colegas de clase antes de ir a cenar, salir de la cena y pasarse por el botellón de Yamaguchi, o cualquier otro parque de Pamplona, y después de bares “por lo viejo” o la “trave”, y acabar a las mil en la Marengo o Vaivén, llegando a casa a las 8 de la mañana con una melodía increíble…

            ¿Qué está pasando? ¿Qué estamos haciendo los jóvenes? ¿A dónde vamos a ir a parar? ¿Dónde está el límite y nuestra capacidad de diversión? Mal que nos pese, les estamos dando la razón a nuestros padres cuando nos dicen: “pero hijo, es que no tenéis otra forma de divertiros y pasarlo bien…” “ay hijo mío, qué horas son éstas de llegar a casa” “pero…a ti te parece bien gastarte tanto dinero en un día” “a esta juventud cualquier cosa le parece bien”, y un largo sin fin de frases que todos hemos escuchado alguna vez.

            Y es que no pensamos en otra cosa que en la “super cena” que hemos organizado, y en lo bien que nos lo vamos a pasar con el “cacho pedo” que nos vamos a coger. Tengo que aclarar que yo también he tenido cenas de fin de curso, también he estado en la Marengo y en Vaivén y en todos los sitios, pero humildemente quiero invitaros ha hacer una reflexión y evaluar cuáles son nuestros principios, nuestros valores, y determinar si lo que hacemos está bien o está mal. Trataré poquito a poco de ir desentramando estos aspectos…

            Los que somos estudiantes sabemos muy bien el estrés que uno soporta en los periodos de exámenes, y las ganas terribles que se tienen de acabar para disfrutar del verano, si es que hemos tenido la fortuna de aprobar todo y no tener que estudiar para septiembre. ¿La única forma de desestresarse es bebiendo hasta no poder discernir la realidad? ¿Qué buscamos con emborracharnos después de terminar los exámenes? Llamadme cursi, anticuado o gilipollas, pero por ejemplo, yo os invito a que cuando terminéis el último examen os pongáis el pantalón corto y las playeras o botas de monte, y os vayáis a andar, a la tranquilidad de la naturaleza, a respirar el aire con aroma a pinos. Sentaros en un sitio tranquilo, respirad profundamente y escuchad los regalos de la naturaleza. Yo lo he hecho varias veces a lo largo de mis 5 años de carrera, y os prometo que más tranquilidad que la que uno obtiene así no la vais a encontrar en ninguna otra parte, y mucho menos en el cubata que os toméis en el “Boca-Boca”.

            Quizá alguno me diga, “jo chico que soso eres, es que entiende que después de estar un mes encerrado en mi habitación sin ver a nadie, lo que más me apetece es estar con gente, socializarme, y disfrutar con los amig@s y/o compañer@s de clase”. Mi respuesta, en forma de pregunta, es sencilla. ¿Es qué no hay otra forma de hacer todo eso que me dices sin estar borracho? ¿Es que no se puede salir por ahí sin beber hasta la saciedad? ¿Por qué salir de marcha lleva en el mismo paquete alcohol-tabaco y en ocasiones alguna que otra pastillita o rayita, y si podemos liarnos con un tío o tía? ¿No sabemos disfrutar de la noche, de los amig@s si no es invitándoles a una ronda de chupitos, o haciendo litros de whisky con cola o ginebra con limón? Estamos demostrando nuestra incapacidad de socializarnos, de establecer amistades, ya que parece que no sabemos hacerlo de otra forma que no sea tocados por el alcohol.

            Tenemos que desterrar esas conductas que ya son habituales entre nosotros, tenemos que reaprender y sacar de nuevo esa verdadera juventud que todos llevamos dentro, esos valores que nos caracterizan pero que los tenemos escondidos, que nos da miedo sacarlos fuera por no parecer distintos al resto. Aquí en www.masjoven.org defendemos todo esto, tenemos que ser +jóvenes, +sociables, +sanos, +inteligentes, +nosotros mismos, tener nuestras ideas +claras y no dejarnos influenciar por las masas. Es difícil pero se puede conseguir con un poquito de esfuerzo y teniendo la cabeza bien amueblada, con un poco de sentido común.

            Y es que el problema no es que pensemos en esa cena de clase y en ese pedo en un día puntual. A partir de esa cena llega el verano, y como navarros que somos llegan las fiestas en toda nuestra geografía: desde los San Fermines, pasando por las fiestas de Santa Ana y Santiago de Tudela, fiestas grandes de Estella, Tafalla, Olite, y las fiestas de todos los pueblos de la ribera que a tanta juventud desplazan. Y claro aquí se dará más de lo mismo pero de forma intensificada, ya que no solo será un día puntual si no que podemos hacer un calendario y todos, absolutamente todos los días del verano hay alguna fiesta en algún pueblo de Navarra. ¿Vamos a ir todos? ¿Vamos a ir un día sí, un día no? ¿Vamos a ir todos los fines de semana a algún pueblo en fiestas? Y lo que es más importante aun… ¿nos vamos a emborrachar en todos los pueblos a los que vayamos? Buff… y luego llegan las fiestas de nuestra ciudad o pueblo, que claro esas son las que vamos a celebrar a lo grande. Os invito a sacar la calculadora y ver cuánto nos vamos a gastar en todo el verano… o también podíamos calcular la cantidad de alcohol, y tabaco que vamos a necesitar para divertirnos y pasarlo bien. Ay que ver que caro sale divertirse hoy en día eh!!!

            Sinceramente llevo un par de años que no necesito beber para divertirme. Una temporada en la que estoy disfrutando igual de la juerga, en la que salgo como todo el mundo y llego a casa a las 8 de la mañana si hay ambiente, y bebiendo refrescos. Y oye… que no he perdido ningún amigo por ello eh, ni me miran con mala cara, ni me insultan, ni nada parecido. Y me divierto, lo paso bien sin una gota de alcohol, sin echarme un porro, ni meterme nada. Y no estoy solo, hay más gente que hace lo mismo. ¿Por qué no lo intentas? ¿Te da miedo ser distinto al resto? ¿No sabes divertirte sin beber?

            En fin... los libros van a dejar de echar humo en 4 días; el humo lo echarán los cigarros, los cubatas, y sobre todo nuestras carteras. Y todo ello porque parece que no sabemos divertirnos de otra forma.

            Con cariño, a tod@s los de +Joven

Josué

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