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Accidentes: no te la juegues.Autora: Alba. (22/06/2007)


sábado, 26 de abril de 2008


Los accidentes de tráfico son la principal causa de muerte entre los jóvenes menores de veintinueve años, la novena causa de muerte más importante en el mundo y la quinta en España (superada por las enfermedades cardiovasculares, las neoplásicas, las respiratorias y las digestivas).

            En el año 2000, más de 1,2 millones de personas murieron por ello en el mundo, y se prevé que para el año 2020 la cifra se duplique. Así, la Organización Mundial de la Salud la ha considerado ya una nueva epidemia mundial. ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a salir a la carretera pensando que somos inmortales y sintiendo que nada ni nadie nos parar? Realmente tenemos un problema que nos puede afectar a todos.

            Desde 1970 hasta hoy, los avances técnicos han hecho que los coches sean ahora cuatro veces más seguro que entonces, al igual que las carreteras y todo lo que tiene que ver con ellos. Además, se tiene más información sobre los riesgos que se corre al volante y hay más controles y seguridad. Sin embargo, se ha llegado a niveles tales que en España, en 2003, 5.394 personas fallecieron en la carretera, una cifra sólo superada en Europa por Alemania, Francia, Italia y Polonia. En concreto, en España se estima que cada 17 segundos se produce un accidente leve con mayor frecuencia los viernes y lunes y en los periodos primaverales.

            Uno de cada cuatro muertos en accidente de tráfico es menor de 25 años, aunque sólo representan el 17% de los conductores. Según la fundación RACC, cada día cuatro jóvenes mueren en nuestro país en accidentes viales. Sin embargo, la cuestión no es equilibrada, porque los hombre son más proclives a sufrir accidentes que las mujeres. En el año 2005, 4.442 personas murieron en accidente, y de ellos, 1387 fueron jóvenes (31.2 %), con una tasa casi cuatro veces superior en hombre jóvenes que en mujeres de esas mismas edades, según la Unión Española de Entidades Aseguradoras y reaseguradoras (UNESPA).

            Aún habiendo oído miles de veces eso de “si bebes no conduzcas”, parece no ser suficiente, porque el alcohol ha provocado casi la mitad de los accidentes mortales sufridos por jóvenes, y eso que es la causa más fácilmente prevenible. Tan sólo el 17% de las personas que beben no conducen nunca después de hacerlo, según datos de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). El Reglamento General de Circulación establece como límite máximo de alcoholemia permitido para conducir 0,5 gr./litro de alcohol en sangre para conductores en general. Es decir, un hombre de 65 Kg. de peso, que consuma 1 whisky o 2 cervezas (de 1/3 de litro) o una mujer de 55 Kg. de peso con 1 whisky, 2 vasos de vino o 2 cervezas, ya alcanzarían este nivel de alcoholemia. Esta tasa es aún inferior para conductores noveles y profesionales del transporte. En estos casos, la tasa máxima permitida es de 0,3 gr./litro de alcohol en sangre.

            Son múltiples los efectos negativos que el alcohol puede causar en nuestro organismo, y todos los sabemos, pero para no poder negarlo se repetirán. Los efectos del alcohol en el cuerpo se pueden dividir, según ciertos estudios, en tres grandes grupos: El primero afectaría a la función psicomotora y sobre las capacidades del conductor : el alcohol aumenta el tiempo de reacción, afecta la coordinación bimanual, reduce la capacidad de atención, se altera la capacidad para juzgar la velocidad, la distancia y la situación relativa del vehículo, la capacidad para seguir una trayectoria o hacer frente a una situación inesperada. El segundo grupo englobaría los efectos que el alcohol produce en la vista: se deteriora la capacidad para seguir objetos con la vista, se reduce el campo visual, se altera la visión periférica, se retrasa la recuperación de la vista después de la exposición al deslumbramiento, etc. El tercer grupo que distinguiríamos se refiere al comportamiento y la conducta en las personas, que son más adversos y peligrosos en el caso de una persona que debe conducir. La mayoría de las personas que ha bebido siente una mayor seguridad en sí misma (que en absoluto es objetiva), dado que el consumo de alcohol provoca una sobrevaloración en la persona. Si a esto le sumamos deterioros como los anteriormente citados (de los cuales a veces las personas no son conscientes) el riesgo de tener un accidente se multiplica. Además en un bebedor, en general, no son infrecuentes las reacciones de euforia, conductas temerarias o agresividad, entre otras, que en los conductores pueden ser más negativas.

            En los accidentes de tráfico también influyen otros factores como la experiencia como conductor. De hecho, un estudio elaborado por la Unión Española de Entidades Aseguradores y reaseguradoras (UNESPA) asegura que durante el primer año de conducción la frecuencia de siniestros graves cuadruplica la media, mientras que la cifra se multiplica por un 2,5 en el caso de los accidentes leves, es decir, en aquellos en los que sólo se producen daños materiales.

            Además, no hay que olvidarse de los miles de casos de víctimas que sobreviven con lesiones o secuelas irreversibles, como paraplejias o traumatismos cerebrales. Y dentro de las estadísticas el índice de mortalidad se triplica en conductores de motos de 18 a 24 años.

            En fin, podría estar todo el verano dando datos y más datos sobre accidentes de tráfico y sus causas y consecuencias. Pero lo único que quiero es que quien lea esto reflexione y se de cuenta de que coger el volante no es una tontería, los datos lo demuestran, y lo sabemos. Sin embargo, ¿dónde esta el problema? ¿quién tiene la culpa?¿cuál es la solución? Ahí están las preguntas de siempre y que todavía no habían salido. El verano es una de las épocas del año en las que más accidentes de tráfico se registran (vacaciones, fiestas...) en nuestras manos está que este verano las cifras de fallecimientos en las carreteras se reduzcas. ¿Te apuntas? Seguro que hay mucha gente que te espera a la vuelta del viaje y quiere que le cuentes cómo te lo has pasado...

Alba

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