Inicio

«Lo más importante es la religión», afirma Miley Cyrus (Hannah Montana)


jueves, 23 de abril de 2009


En las sociedades democráticas el poder -el auténtico poder- está en manos de niños y adolescentes. Estos pequeños dictadores han hablado y de su boca ha salido el nuevo credo: Miley Cyrus es el nuevo ídolo y Hannah Montana, su profeta. Así que a partir del 8 de mayo miles de familias peregrinarán a los cines para ver Hannah Montana: La película. A modo de anticipo, la jovencísima estrella (16 años y cinco meses) desató la histeria en su visita promocional a Madrid.

Destiny Hope (Destino Esperanza) Cyrus, que es su verdadero nombre, tuvo el martes su baño de masas en el preestreno de la película.La cinta, basada en la exitosa serie de Disney que protagoniza desde hace tres años, cuenta la historia de una adolescente que se pone una peluca rubia y se convierte en una estrella del pop sin que nadie se entere del cambio, cual Clark Kent con Superman.Pero su padre (interpretado en la película por el propio progenitor de Miley, el cantante country Billy Ray Cyrus), la saca de la vorágine de la fama para llevarla a Tennessee, donde descubrirá lo importante de volver a las raíces, se meterá en un par de líos y conocerá a un guapo vaquero. Todo ello, entre alegres canciones y simpáticas coreografías.

A pesar de que la película es «para todos los públicos», la cámara del director Peter Chelsom se detiene especialmente en la anatomía de la joven con esa mezcla de candidez (un sombrero tapa el único beso) y sensualidad típica de Disney. Miley, que ya recibió las iras de los padres norteamericanos por prestarse a una sugerente sesión fotográfica con Annie Leibovitz, quiere echar tierra sobre su imagen sexy. Ayer le tocó hablar en un hotel de Madrid y dijo que «podría haber hecho otras películas antes que ésta», pero que decidió esperar porque quería «papeles que fuesen positivos».«Lo más importante para mí es la religión, porque me importa lo que está pasando a mi alrededor. Por eso quiero hacer cosas de las que me sienta orgullosa y que enorgullezcan también a mis padres», afirmó. Y es que Miley, igual que otros retoños de la factoría Disney, como The Jonas Brothers y Zac Efron, es defensora de valores como la fe y la castidad.

Buena parte de culpa la tiene su padre, autor de un único éxito (Achy breaky heart, que llegó a España como el No rompas más mi pobre corazón de Coyote Dax), quien ha aprovechado el éxito de su hija para relanzar su carrera -«mi nuevo disco sale en España el lunes»-. «Nunca hay que olvidar de dónde vienes», sentenció.«Además, con Miley he intentado ser un amigo, componiendo canciones juntos e interpretándolas», prosiguió. «El es mi roca», afirmó ella.

Miley reconoció sentirse abrumada por el poder de Hannah: «Entré en una tienda y vi que había kleenex y pasta de dientes de ella.Es un honor, pero me da un poco de cosa que alguien se lave los dientes con mi cara». Así pues, rechaza la falsa religión creada en torno a ella: «No me gusta que me llamen ídolo, porque una cosa es que quieran parecerse a ti y otra que quieran ser yo.Por otra parte, lo de la fama es una locura, con cámaras siguiéndote.Pero hay que ser fuerte, porque lo que quieren ver es que desfallezcas y caigas». Palabras de profeta que no recogieron los fieles.Afuera, los mercaderes habían tomado el templo y madres con hijas colgando de los brazos se enzarzaban en peleas por poder acercarse a la diosa.
 
Fuente: El Mundo
Volver