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JUANA. Ante la era de la comunicación


viernes, 11 de diciembre de 2009


Sería absurdo negar que actualmente vivimos en “la era de la comunicación”. El auge tecnológico en el que la sociedad de hoy en día se ve envuelta es casi palpable. Cada medio de comunicación, en su ámbito, ha ido evolucionando desde épocas muy antiguas, tanto, que son las primeras civilizaciones las que, con apenas recursos, utilizaban la escritura como canal para comunicarse.

Sin embargo, y ante la situación actual, cabe preguntarse “¿Tienen los medios de comunicación un papel relevante en nuestras vidas? La respuesta es obvia.
En la mayoría de cada hogar de los países desarrollados hay cabida para un ordenador, una televisión, un teléfono fijo, un teléfono móvil para cada miembro de ésta de última tecnología, una radio, un pda, etc.

Parece impensable llegar a imaginarnos un periodo de tiempo sin la utilización de éstos objetos. Entonces, ¿somos nosotros los que controlamos los medios de comunicación o son ellos los que nos controlan a nosotros? Muchas veces hemos oído la expresión “En cuanto llego a casa pongo la radio o la televisión, así no me siento solo”. ¿Necesitamos estos objetos para no sentirnos solos?

Antes se utilizaba el teléfono para contar algo importante, algo que no podía esperar para ser contado en persona. Ahora basta con un mensaje de texto o un mail para comunicarnos con la otra persona. ¿Y qué hay de la televisión? ¿Ha dejado de ser un punto de entretenimiento común para toda la familia?

Es lógico que al tratar este tema resulten preguntas como las citadas, este artículo pretende incitar a la reflexión personal sobre la influencia de los medios de comunicación en nuestras vidas.

La televisión es un escaparate en el que se “venden” todo tipo de productos e ideas políticas, sociales, morales y religiosas, pero, ¿ a qué precio ? Muchas veces tenemos tan presente que la televisión forma parte de nuestra vida cotidiana que olvidamos que es un negocio en el que intervienen personas en busca de beneficio económico. Así que, ¿somos dueños de nuestras propias ideas o actuamos como robots?

Hay veces que incluso es imposible distinguir la realidad de este “escaparate”, todo tan perfecto, una utopía constante, nos dicen lo que queremos oír, cuando queremos oírlo. Y no basta con darle al mando, casi siempre te dicen lo mismo, veas lo que veas, pongas lo que pongas.

Nos guste o no, la verdad es que el mundo tecnológico cada día avanza más a una velocidad vertiginosa; sólo hace falta unos meses para que un producto innovador quede completamente obsoleto. Es una inercia que crece día a día sin que apenas nos demos cuenta, y que no importa que entremos en ciclo consumista en el que no encontramos ni el punto de partida ni el de final, todo sirve para estar a la “última”.

Juana.

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