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JUANA.Crucifijos en las aulas, el eterno debate.


jueves, 7 de enero de 2010


Hace ya unas semanas leía en el periódico El País un artículo publicado en un blog firmado por Susana P. De Pablos cuyo encabezamiento era el siguiente :
“La presencia de la religión en las escuelas españolas no parará nunca de dar problemas. Y muchos más provocará a la larga si se mantiene y no se busca una solución clara, seria y definitiva a la actual situación. No me refiero sólo a la enseñanza de la religión (que también) sino a la presencia de los crucifijos y otros símbolos religiosos en los centros, sean públicos o privados concertados (es decir, financiados por todos los españoles).”

Lo primero que se me vino a la cabeza tras leer las primeras líneas fue: ahí va otro discurso populista barato, y con todos mis respetos a la autora, no me equivoqué. Ahí van mis razones.

La primera y la más importante para mí es la hipocresía que calzan opiniones como éstas. Se llenan la boca hablando de respeto, de democracia y de libertad de práctica de “aconfesionalidad”, pero a la hora de la verdad sólo hay una solución, eliminar la religión. ¿ Y dónde está el respeto a las personas que somos católicas? ¿ y la democracia en la libertad de practicar el culto a la religión?. Y por favor, ¿ eliminar la enseñanza de la religión?. En los institutos y colegios públicos ésta asignatura es opcional, nadie te la impone, son los padres o los propios alumnos los que deciden si la cursan o no. ¿ Y la educación física? Para ser un biólogo, o un físico, o un alto directivo de una gran multinacional o una periodista, etc, imprescindible asignatura ( por poner un ejemplo). Da igual que seas un lince en matemáticas, lengua o biología, si no sabes hacer 30 flexiones por minuto no pasas de curso. Pero claro, es más fácil arremeter contra la religión.

Pero no sólo eso, según la señora Susana, “si los niños y adolescentes viven ya controversias, enfrentamientos o problemas relacionados con el respeto a las creencias de todos, ¿qué no puede pasar cuando sean adultos? ¿Más guerras sociales por la religión?”

Claro, la conversación por excelencia de chavales de 14 y 15 años es si es lícito que haya crucifijos en las paredes de los institutos o de si se debe estudiar religión en los centros. Los niños ya no se duermen pensando si vendrá el coco y los adolescentes pensando si le gustará al chico de su clase, los niños y adolescentes ahora consultan con la almohada la delicadez de este tema. Eso sí, que en cada casa no le falte al niño el último súper videojuego en el que te tienes que matar a 50 muñecotes para ganar, o luchar contra ciento y la madre a base de puñetazos, o que el niño grabe con su móvil de última generación la pelea entre otros chavales de su clase. Eso no crea guerras sociales pero un crucifijo en la pared si.

Claro que sí, vamos a quitar crucifijos de las aulas, las clases de religión y la Navidad ya no será sino Fiestas de Invierno. Porque no estamos dispuestos a perdernos días de vacaciones como los de Navidad o Semana Santa, le cambiamos el nombre y punto. ¿ La culpa del fracaso escolar? No es del sistema educativo, ni de los estudiantes, ni de los padres, es de la religión. ¿ La culpa de enfrentamientos entre chavales? Es de la religión. ¿ La culpa del terrorismo? No es de los terroristas, es de la religión... En fin, no vale la pena seguir.

Creo que hay personas que simplemente viven arremetiendo contra los católicos porque no saben o no pueden hacer otra cosa. Porque es lo más fácil. Porque actuar ante una institución política o religiosa es más rentable optar por lo segundo.

Al menos nosotros ofrecemos algo que ellos nunca ofrecen : la libre elección.
Juana

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