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La pastoral del alcoholismo y la drogadicción. Autor: Pbro. Sergio Naser J. /Ps. Mauricio Zorondo B. (20/07/2007)


sábado, 26 de abril de 2008


En nuestra sociedad un grupo importante de hermanos y hermanas sufren distintas realidades sociales que les hacen sufrir a ellos, a sus familias y a las comunidades en que viven.

El mensaje de Jesucristo en su Evangelio nos anima constantemente a estar cerca del sufriente, de los que se duelen y de los pequeños. La Iglesia consciente de esta realidad evangélica se hace y se ha hecho parte desde sus origines de intentos de aplacar el dolor de los que más sufren. El propio Jesús pasó por el mundo curando enfermos, devolviendo la vista a los ciegos, expulsando demonios, etc. Luego los Apóstoles se hicieron cargo de esta tarea desde el momento mismo, que por la acción del Espíritu Santo, se hicieron a la tarea del anuncio de la Buena Nueva. Las primeras comunidades cristianas compartían todo para llegar en ayuda a los que menos tenían. La creación de institutos y órdenes religiosas permitió a la iglesia llegar con su mano misericordiosa a muchos de los que sufrían la enfermedad y la exclusión social. Una cantidad importante de Santos de nuestra Iglesia han consagrado su vida al servicio de los enfermos, los mendigos, los sufrientes, los necesitados en general.

En la actualidad ante los ojos de nuestra Iglesia se presentan nuevos rostros de hermanos y hermanas que sufren distintas problemáticas sociales que les afectan, siguen siendo los enfermos, los mendigos, los pobres y desamparados los privilegiados de nuestra iglesia, y son ellos los que nos llaman constantemente a la conversión, para reflejar el rostro amoroso del Padre que llega a todos y todas sin distinción de ricos y pobres. Una de estas situaciones que afectan a nuestras familias y comunidades, es la drogadicción y el alcoholismo.

En Chile la Conferencia Episcopal a través de su Área Pastoral Social se ha hecho cargo de promover la acción pastoral hacía las personas que necesitan de ayuda para enfrentar consumos problemáticos de alcohol y otras drogas en su persona, su familia y comunidad, a través de la Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción (PANAD), la que ha venido desarrollando, por más de 20 años, un trabajo en red con distintas organizaciones e instituciones para aportar en la solución de los problemas derivados de estas conductas.

En esta acción pastoral que ha involucrado a decenas de agentes pastorales (Sacerdotes, Diáconos, Religiosas, Religiosos, Catequistas, Laicos comprometidos, etc.) en la mayoría de las diócesis en Chile, hemos podido constatar la creciente realidad de daños y sufrimiento que estas conductas tienen en algunas personas de nuestra sociedad.

Hemos podido constatar que el alcoholismo y drogadicción se encuentra presente en las principales causales de las transgresiones a los mandamientos de la Ley de Dios, así por ejemplo:

No matar (el 50% de los fallecidos en accidentes, el 65% de los homicidios, etc.)

No fornicar (el 71,4% de las violaciones)

No hurtar (el 79% de los robos)

se produjeron bajo los efectos de una ingestión anormal de alcohol (alcoholemia positiva), si agregáramos las transgresiones a los mandamientos debido al uso de drogas proscritas, aumentarían aún más los índices, llegando a la triste realidad en que uno de cada tres chilenos tiene un familiar que consume drogas ilícitas de manera abusiva (Cruz Roja Chilena-2001).

Es una realidad palpable, el rostro de tantos y tantas hermanos y hermanas que se ven afectadas en su calidad de vida, en la vinculación familiar, en las relaciones comunitarias, etc. Es un ejemplo palpable de ello que unos 2.000 niños nacen cada año en Chile con síndrome de alcoholismo o drogadicción fetal, dañados para toda la vida.

Para nosotros el fenómeno del consumo masivo de alcohol y otras drogas se debe explicar desde una lógica multicausal, es decir, desde un análisis complejo en el que se integran variables de distinto nivel e impacto, no sólo de orden individual, sino también social colectivo, en este análisis hemos propuesto la vinculación de todos los niveles de la integralidad del ser humano Bio-Psico-Social-Espiritual, por lo que hemos propiciado en todo Chile intervenciones en una lógica multidisciplinaria y multisectorial.

En este contexto de análisis y realidad en la que nos ha llamado a servir el Padre Bueno, nos hemos inspirado en el modelo de Jesucristo Buen Pastor, buscando mostrar el rostro misericordioso del Padre, promoviendo acciones preventivas y de rehabilitación que permitan el cambio de conductas de los individuos y sus comunidades.

La PANAD desarrolla un trabajo en red con múltiples organizaciones, organismos e instituciones de la sociedad civil y religiosa. En este contexto han surgido y se han mantenido una serie de equipos, procesos, organizaciones, etc. Que al interior de nuestra Iglesia desarrolla una labor intra y extra eclesial en la prevención, tratamiento y rehabilitación del consumo problemático de alcohol y otras drogas.

Desde esta Pastoral hemos promovido la formación de equipos pastorales en las distintas diócesis de Chile; hemos desarrollado materiales de prevención para ser usados en los distintos ámbitos de la pastoral ordinaria de la iglesia, material que estamos revisando para poner al día y hacerlo más atractivo de acuerdo a nuestros tiempos, y que tiene como fin ser un instrumento de trabajo para las comunidades cristianas en el abordaje de esta problemática en su sector y poder insertarse en la catequesis como lugar de transito de muchos fieles, que en ocasiones no tienen ni tendrán otra vinculación a la iglesia y que nos permite llegar con un mensaje de sensibilización, prevención y cambio.

Para la conformación de Equipos Pastorales, y su mantención y retroalimentación donde los hay, hemos escuchado la voz incesante de las personas que se han comprometido en este ámbito en la necesidad de formación técnica rigurosa, que se venía desarrollando de maneras sencillas y esporádicas desde el inicio de la PANAD, pero que ha cristalizado de una manera sistemática en la conformación de la Escuela Nacional en Abordaje de Adicciones y Situaciones Críticas Asociadas (EFAD).

En la EFAD se están capacitando anualmente más de 100 personas a lo largo de Chile en un proceso a distancia, que intenta ligar la teoría y la práctica, en una lógica de construcción de redes locales de intervención comunitaria en el ámbito del consumo problemático de alcohol y otras drogas.

El conocimiento profundo que hemos obtenido de cada una de estas personas, de sus capacidades y compromisos, nos permite decir que son un instrumento valioso en vuestras manos para el impulso de una acción pastoral en esta temática social que afecta a hermanos y hermanas dentro de nuestra Iglesia como a otros y otras fuera de ella. Estas personas cuentan con los conocimientos técnicos y las habilidades sociales para poder llevarlo a cabo, y necesitan de su parte y del personal consagrado de su diócesis la autorización para impulsar acciones de prevención, rehabilitación y tratamiento en sus comunidades.

La Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción, depende del Área Pastoral Social de la Conferencia Episcopal de Chile, ha definido su misión institucional como: “Ser una propuesta de vida y servicio de la Iglesia Católica de Chile, integrada por distintos organismo pastorales que tienen por finalidad sensibilizar, formar, difundir, acompañar y coordinar, en las diócesis, a programas existentes e iniciativas de prevención y rehabilitación con enfoque integral inspirado en Cristo Libertador, Señor de la Vida”.

Desde allí ha trazado sus objetivos de la siguiente forma:

• Sensibilizar a sacerdotes, religiosos(as), seminaristas, diáconos, laicos comprometidos, frente a este problema.

• Revisar, profundizar, perfeccionar las líneas de formación y capacitación existentes a nivel nacional y local, promoviendo en ellas espacios de crecimiento integral.

• Promover la integración de la Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción en todos los ámbitos de acción de la Iglesia.

• Generar acciones destinadas a la obtención de recursos económicos para el logro de los objetivos.

De allí que son parte de las tareas principales de esta pastoral, las siguientes:

• Sensibilizar a nuevos agentes evangelizadores consagrados en el campo de la prevención.

• Capacitación permanente a nivel local y nacional a través de un equipo de formación y la realización de cursos, talleres, encuentros, seminarios, mediante la Escuela de Estudios y Formación en el Abordaje de Adicciones y Situaciones Críticas Asociadas (EFAD).

• Difusión del trabajo de la Pastoral y del tema de la prevención, mediante los medios de comunicación.

• Promover la integración a la labor de la Pastoral respecto de instituciones que aún no participan.

• Lograr que en todas las parroquias, capillas y colegios de Iglesia exista un equipo de prevención de alcoholismo y otras drogas que acoja, apoye y derive –si es necesario- a los enfermos y a sus familias.

• Edición de la revista bimensual “Prevención para una vida integral”, que se distribuye a lo largo de todo el país, destinada a dar formación e información.

• Definir y promover estrategias teóricas y metodológicas para las pastorales de toda la iglesia en este tema.

• Crear instancias de formación y reflexión a nivel nacional en el tema.

• Producir material (gráfico y audiovisual).

• Impulsar o reforzar el trabajo sustentado en el desarrollo comunitario.

• Lograr que los textos de catequesis y otros de formación ,que aún no lo tienen , traten el tema preventivo.

• Formar catequistas especializados quienes , itinerantes en los grupos , entreguen el tema preventivo .

De esta manera la Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción pretende ser una instancia de evangelización y compromiso para acercar nuestra Iglesia a los que más sufren, a los pobres entre los pobres. Creemos que contamos con la cercanía de nuestra Madre la Virgen Maria que camina al lado de los sufrientes . Las palabras de Jesucristo, el Buen Pastor por excelencia, nos alienten para salvar a la oveja perdida y evitar que otras se pierdan.
Autor: Pbro. Sergio Naser J. /Ps. Mauricio Zorondo B

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