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Deporte: algo va mal. Autor: Josué. (03/08/2007)


sábado, 26 de abril de 2008


Hasta los programas de humor hacen gracias de ello. Algo no funciona. Algo va rematadamente mal en el mundo del deporte. Una continua degradación se ha producido en los últimos años. Son muchos los escándalos que han salpicado al deporte: juergas de futbolistas, violaciones a gimnastas por parte de sus entrenadores, escándalos de dopaje, los famosos “maletines”, filtraciones en la Fórmula1… ¿Dónde está la esencia del deporte? ¿Y los valores que le deberían caracterizar? Antes de continuar quisiera recalcar que no meto a todos los deportistas en un mismo saco. Afortunadamente quedan deportistas sanos, deportistas que son… deportistas.

Las drogas ya no solo son cosa de algunos de esos chavales jóvenes que salen de juerga un sábado por la noche, si no que son cosas de deportistas de élite, de esas personas a las que se supone que admiramos por su coraje, su entrega, su fuerza física, su constancia en los entrenamientos, y el sobreesfuerzo que realizan día a día en las competiciones. Se ha demostrado en muchas ocasiones que determinadas victorias han sido condicionadas a la EPO, transfusiones de sangre, o sustancias anabolizantes que dan al deportista un rendimiento extremo en la competición por encima de sus capacidades habituales, normales.

Desgraciadamente la sombra del dopaje ha sobrevenido una vez más sobre esta última edición de la carrera ciclista por excelencia más importante del mundo: el tour de Francia. A lo largo de los últimos años, el ciclismo ha sido el deporte más sacudido por la lacra del dopaje. Directores de equipo detenidos, médicos sancionados por el uso de sustancias y tratamientos ilegales, ciclistas que se inyectan tratamientos para obtener mejores rendimientos… Alexandre Vinokourov, uno de los grandes y de los favoritos para ganar esta edición, dio positivo en el análisis, realizado tras su victoria en la contrarreloj, que determinó que se le había realizado una transfusión sanguínea para conseguir una sangre más “fresca”. Finalmente su equipo, el Astana decidió abandonar el Tour 2007. Pero la cosa no quedaba ahí. El equipo Cofidis se retiró también porque su corredor Christian Moreni daba positivo por testosterona. Días más tarde el escándalo se trasladó a otro equipo: Rabbobank. Michael Rasmussen, que ostentaba el liderato de la ronda francesa, fue retirado del tour por su propio equipo, el Rabbobank por negarse a hacerse un control antidopaje.

Pero mucho más cercano nos toca Iban Mayo, el ciclista español del Saunier Duval que ha dado positivo por EPO esta semana, en los controles que se le realizaron en la jornada de descanso del tour. Un gran corredor que realizó grandes etapas de montaña, que siempre estuvo en la cabeza tirando y sin descolgarse, pero que tristemente parece ser que se ha subido al carro de los que no corren de forma legal.

En esta ocasión se está diciendo que el beneficiario de los dopajes ha sido Alberto Contador, el corredor español del conjunto Discovey Channel. Subió al podium tras el abandono forzado de Rasmussen y tras realizar un par de etapas magníficas como escalador. Pero es que en el mundo del ciclismo hoy en día ya no nos podemos fiar de nadie. Es por ello que numerosos periódicos franceses como L’equipe, Libération, Le Figaro o L’Humanité se empeñan en vincular al joven español de 24 años en episodios de dopaje, relacionándolo con el doctor Eufemiano Fuentes, el director Manolo Sainz. La polémica está servida.

Yo que soy un aficionado al ciclismo desde los tiempos de Miguel Induráin, nuestro ciclista por excelencia, no disfruto con estos golpes que se le dan al deporte, ya que enturbian y difuminan el espíritu de una carrera. Nos hacen mirar para otras cosas que no son las luchas tenaces subiendo un puerto, los arriesgados descensos en persecuciones, las impresionantes contrarrelojes. Pero desde luego, siempre pienso que hay que erradicar este tipo de sustancias. Hay que eliminar a los tramposos, a los que ganan una carrera porque han recibido una sangre con más glóbulos rojos para poder realizar una gran ascensión a los pirineos, o de los que se niegan a colaborar con la organización. Haciendo un símil, yo no me niego a realizar un control de alcoholemia si no he bebido, porque se que va a dar 0.0.

Y por otra parte, aparece el debate que todos hemos oído. ¿Por qué no se extienden los controles rigurosos sobre otros deportes? ¿Por qué a los ciclistas se les hace “mear” después de ganar una carrera, y a los futbolistas no se les hace tras ganar un partido? ¿No será por intereses y la fuerza mediática y el dinero que mueve el fútbol, que no se quiere desenmascarar la verdadera situación? Sea por lo que sea, hay que desterrar las drogas de las vidas de todos, de los deportistas y de los no deportistas. Me gustaría ver un partido de fútbol en el que primara la deportividad y el compañerismo, no el darse patadas, codazos, escupirse… una ascensión a un puerto de montaña en el que se demostrara el entrenamiento, y la fuerza muscular de cada uno de los ciclistas, en la que no ganará el que se ha drogado, si no el que ha sido físicamente más fuerte. Deporte sano, deporte en el que predominen valores, la amistad, las ganas de superación.

Os dejo con una oración a Nuestra Señora de los Deportistas. Ojala sirva de ejemplo para todos y veamos un deporte cuando menos digno.

 

¡Señora y madre nuestra¡

En tus manos colocamos todo los esfuerzos
que los deportistas del mundo
realizamos para llegar a conquistar
la corona que se marchita.

Grande es nuestra responsabilidad.
Estamos llamados a convertir el deporte
en ocasión de encuentro y de diálogo,
superando cualquier barrera
de lengua, raza y cultura.

Que el deporte nos dé una valiosa aportación
al entendimiento pacífico entre los pueblos
y contribuya a que se consolide en los hombres
la nueva civilización del amor.

Que nuestra pasión por el deporte contribuya
a la solidaridad humana, a la amistad
y a la buena voluntad entre las diversas culturas.

Que nuestros esfuerzos físicos sean una parte
de nuestra búsqueda de los valores más elevados,
que forjan el carácter y dan dignidad y
sentido de realización plena a nuestras vidas.

Como discípulos de Jesucristo, nuestro maestro,
la vida misma es una competición y un esfuerzo
en busca de la bondad y la santidad.

Intercede ante Él para que todos nuestros empeños, sacrificios y desvelos,
sean colmados en nosotros y en nuestras familias
por su amor su alegría y su paz.

Amén.

 

Josué

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