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Pocos "salmones" en la sociedad. Autor: Josué. (26/10/2007)


sábado, 26 de abril de 2008


Cada siglo se ha caracterizado por algo, el siglo de oro o el siglo de las luces, el siglo de la revolución industrial… y hemos comenzado el siglo XXI al que podíamos denominar, en mi modesta opinión, el siglo del conformismo.

A la gente le da igual todo, la gente “no se moja” por nada ni por nadie, la gente se conforma con cualquier cosa, lo que hagan otras personas está bien y uno hace lo mismo que los otros…

Y es precisamente de esto de lo que hablamos en la última reunión de +Joven, de lo difícil que resulta en ocasiones ser uno mismo, dar la opinión de un determinado hecho, comportarse como un cristiano cuando tienes alrededor a 30 personas que no lo son y que te preguntan cosas que en ocasiones no sabes explicar porque uno siempre tiene dudas.

El salmón como todos sabemos, es un pez que vive en el mar y que para desovar remonta la corriente río arriba hasta las zonas tranquilas y transparentes para poner allí sus huevos (el salmón del Pacífico recorre entre 1600 y 3200km). Quizá parezca una tontería pero es un animal que tiene que saltar los grandes desniveles que tenga el río, evitar se cazado por un oso pardo, evitar caer en el anzuelo de los hábiles pescadores. Y todo ese gran esfuerzo para llegar a su destino, poner los huevos, y en la mayoría de los casos morir por todo el esfuerzo que ha realizado para alcanzar su meta.

Haciendo un símil con la sociedad… qué poca gente hay que sepa ir contracorriente todo el tiempo, que sea capaz de solventar todo tipo de obstáculos, de tratar con todo tipo de gente por igual, amigos y enemigos. Y es que quizá sea fácil empezar a nadar contracorriente un tiempo, y seguir nadando y nadando, pero en cuanto uno se encuentra el primer gran obstáculo que no consigue rebasar a la primera, darse media vuelta y nadar a favor de la corriente, sin ni si quiera haberse esforzado y haberlo intentado varias veces más hasta conseguirlo. Desde +Joven hemos hablado muchas veces de ello, que tiene el vivir en la sociedad “progre” de este siglo XXI. Para ilustrar esto, os cuento unos testimonios de unos jóvenes.

Hemos hablado del aborto. Una chica que siempre ha querido ser fiel a sus principios, a su moral, y siempre se ha esforzado por tener tranquila su conciencia, se queda embarazada influenciada por esta sociedad en la que parece que lo único que importa es el sexo, sin amor, sin sentimientos. Y es la propia sociedad, los medios de comunicación, los políticos, los que le presentan la solución del aborto. Le presentan la forma de evitar, lo que para ellos es el gran obstáculo de la vida. Y la chica abrumada por lo que le dicen, termina por darse media vuelta y nadar a favor del río que es lo que hacen el resto de chicas de su alrededor. Y así surgen esos abrumadores datos de abortos en España de los que hablábamos en nuestro artículo: “El aborto: no hay moral”.

Hemos hablado de las drogas. Un joven que pertenece desde niño a una cuadrilla. Ellos crecen y un día 2 chavales de la cuadrilla llevan SPEED al local donde se reúnen. “Mirad lo que me han dado los de la cuadrilla de dos años más, me han dicho que lo probemos que es la bomba“. Todos maravillados con la novedad, y un chico que sabe que eso esta mal, se siente muy presionado por los colegas para que pruebe: “venga tio, no seas nenaza”, “venga prueba que si no te vas a aburrir”, “mira que eres soso eh, anda aunque solo sea un poquito”, “o pruebas o no te dejamos seguir aquí”… Es tal la presión de los colegas que o el chaval tiene muy muy claras las ideas y bien amueblada la cabeza, y sabe esquivar los obstáculos, o si no acabará nadando en la misma dirección que la cuadrilla, acabará siendo uno más, y no uno que destaque por su personalidad y su fuerza de voluntad para ir contracorriente. Y si a esto le añadimos folletos de  asociaciones que dicen ser “Especialistas en reducción de riesgos relacionados con el consumo de drogas” y que dicen en su parte de atrás: “El problema del consumo de drogas no es tanto el consumir o no consumir, si no sobre todo cómo se consume y cómo nos afecta a cada persona ese consumo” y luego más adelante dice “Si optamos por el consumo, sería interesante estar preparadas física y mentalmente antes de realizarlo”. El chaval lee esto y dice... “Bueno yo que estoy en forma porque juego a fútbol pues bueno este sábado me fumaré 5 porros de marihuana, y sin problemas según lo que me dicen estos que han venido a darme una charla al instituto”.

Hemos hablado de ciencia y religión. 2 chicas que estudian en la ESO, que son cristianas, y que están en catequesis de confirmación van a clase de ciencias. El profesor un día les habla de la creación del universo, del evolucionismo de Darwin, de los guisantes de Mendel y de las Leyes que rigen el comportamiento de la naturaleza. Después tiene clase de educación para la ciudadanía y le hablan de los matrimonios homosexuales, del preservativo, del aborto… Por la tarde las dos chicas se juntan y empiezan a hablar: “oye tu crees que esto que nos cuentan en la catequesis será verdad”, “es que fíjate lo que nos ha dicho el profe de ciencias, que resulta que el hombre proviene del mono, y el universo se creo con una explosión”, “lo que no nos ha explicado es por qué surgió todo tan ordenado”, “pues es que en catequesis, nos dicen que todo ha sido creado por Dios, y el profe nos dice que fue de una explosión”, “la catequista nos dijo que el matrimonio es fruto del amor de un hombre y una mujer y la ayuda de Dios, y el profe nos dice que pueden ser dos hombres o dos mujeres”. Nuevamente o las chicas tienen la suficiente inteligencia y ganas de aprender y entender, o no serán capaces de desentramar este pequeño pero gran lío que tienen en sus cabezas. Lo fácil hacer caso al profe y pensar que los catequistas nos están contando un cuento. Lo difícil, tratar de entender todo y preguntar al profesor y a los catequistas que te aclaren tus dudas.

Y hablamos en esta actualización del SIDA. Tantas y tantas campañas que dicen por la televisión que está realizando el “mundo desarrollado” para paliar la peste del siglo XX en los países subdesarrollados: clases formativas sobre el uso del preservativo, sobre educación sexual, sobre jeringuillas de drogadictos y prevención en homosexuales. Pues nada como eso es lo que parece que hace todo el mundo pues será lo mejor, es lo que están haciendo casi todos los gobiernos. Bien pues como podéis leer en nuestra sección de Mitos de Expedientes X, la Iglesia con la monja católica llamada Hermana Miriam Duggan y su programa “Educación para la Vida”, en el que la principal clave es una educación sexual basada en la abstinencia sexual antes del matrimonio y en la fidelidad al matrimonio. Y es que de esta forma ha conseguido reducir en un 10,3% las personas infectadas de SIDA en Uganda (18% en 1992 al 6,7% en 2006). Pero esto yo al menos no lo he visto ni en los telediarios, ni en los periódicos, ni se lo he oído decir a ningún político ni jefe de gobierno, ni presidente de ningún país. En esta ocasión es la Iglesia, la que fiel a sus principios, a la doctrina que nos enseñó Jesús hace 2000 años, y sin armar ningún tipo de alboroto mediático, ha conseguido paliar de tal forma el SIDA en un país. La Iglesia va contracorriente de los políticos oportunistas, que quieren colgarse las medallas por hacer precisamente políticas de “prevención” de SIDA, cuando se ha demostrado que en esos países en los que se les ha educado a utilizar el preservativo, el número de afectados ha crecido.

Con todo esto, desde +Joven os invitamos a reflexionar en qué situación estamos cada uno de nosotros, si somos de los que nadamos y nadamos contracorriente venga lo que nos venga, o si a la primera de cambio, nos volvemos y nos dejamos llevar por esa gran corriente que nos lleva río abajo: la sociedad. Y es que tenemos que pensar que tenemos una gran ayuda para río arriba y llegar a nuestro destino final, tenemos a la Iglesia que nos muestra el camino a seguir, tenemos la palabra de Jesús que nos enseña el buen hacer, el amar a los otros, y por supuesto tenemos a Dios al que le debemos pedir que nos ayude a ir contracorriente, a ser un fuerte y valiente salmón en la sociedad del siglo XXI.

 

Josué.

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